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sábado, 20 de noviembre de 2010

"Todo pasa"

La "saudade" que acompaña las migraciones humanas, es sana, normal, arrebatadora y parte de la esencia de los nuevos comienzos. Así me lo digo personalmente para atravesar esta etapa, que ya he vivido en otras ocasiones, en otros de esos movimientos de los que soy parte desde que estaba en el vientre materno.

La recuerdo terrible en mi primera estadía en la Gran Sabana, donde además cambié 12 horas de trabajo reporteril, por 24 de trabajo materno, donde transmuté de la Caracas encendida, a la paz de la Sabana sobrecojedora, e incómoda al principio, por la cantidad de espacio que te da para estar contigo mismo.

Digamos entonces que estoy en fase conocida, y por eso como los buenos despechos hay que entregarse a ellos. Creo que lo peor es la resistencia.

No vale que sepas que estás mejor, más acompañado o con mejores perspectivas. El olfato del alma no entiende de esas nimiedades, vale que en la distancia aprendamos a traernos lo que no se pudo dejar.

Por ahora, apelo a todo libro, conocimiento o magia conocida, y uso una tapara hermosa que me regalo un amigo, para juntar las lágrimas.

Todo esto con la certeza de que "Todo pasa".

domingo, 21 de marzo de 2010

Gracias por leerme


Gracias por leerme, y hacer que me releyera. Este blog me ha dado tanto placer, que me siento realmente ingrata e infiel al haberle dado la espalda. Pero mis razones he tenido.
Sin embargo, doy la vuelta y veo que es muy sanador esto de explayarse en si mismo. Doy la vuelta y veo, que dejamos pedazos de nosotros, que en definitiva son piezas en las vidas de otros.
Me releí y lo más importante es que me gusta lo que ví, lo que soy, y me reconozco.
Me visualicé haciendo lo que me he propuesto, logrando, escalando y profundizando en la mujer que soy.
Gracias, porque en distintas formas siempre hay alguién que te da un mensaje en el momento adecuado.
Hace días pensé en migrar el blog hacia mi rol profesional, me dije, con tanta información sobre otros temas, puedo armar muy buen blog.
Posiblemente lo haga.
Pero este reducto de mis intensidades, no lo quiero abandonar.
Tanto, tanto que...habla de abundancia en tiempos de crísis, de alegrías en medio de los desencantos, y sobre todo es mi ejercicio personal, íntimo y público, de tratar de ver todo de forma diferente.
Año y medio más tarde, luego de ese último post escrito frente al mar mediterráneo, retomo mi bandera, desde el macizo guayanés.
Le agradezco a esta tierra el haberme visto parir y renacer. Y le pido que me deje partir con amor a otros rumbos.
No siempre he hablado bien de Ciudad Guayana, esta dama cuarentona que algo ultrajada no me da espacios de comodidad, pero entiendo que ese es su rol en mi vida. Precisamente no dejar que me apoltrone. Todo lo contrario, siempre ha sido la estación de paso.
Pues mi maltrecha compañera temporal, con tus cosas divinas y tus vilezas, te digo que estoy lista para despedirme de tí. Con amor y con el respeto que no te había tenido antes.
Gracias por leerme, y hacerme caer en cuenta que el letargo era la preparación ritual de todo gran cambio.
Yo no quiero mirar los dos lados del puente, yo quiero saltar a donde diga mi corazón...
Gracias por leerme