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domingo, 6 de enero de 2008

Realicé una vez más

Un viaje de poder, un reencuentro con raíces. Tal y como lo describió Rubén..."Todos vuelven al rincón en que nacieron, donde acaso floreció más de un amor", así también Facundo y otros de mis entrañables hablan del volver. Volver a Colombia, luego de muchos años, fue entender el amor incondicional. El principio de no mente, no tiempo, donde el amor es. Donde el amor entiende. Donde el amor se preocupa pero respeta. Me permití junto a mis hijos entender un poco más la vida. Agradecer nuestra ruta y entender la de los demás. Oportunidades como esta son las que nutren y permiten aplicar todos esos retoños de conocimiento que vamos acumulando a lo largo de los años. Siento la madurez de la alegría. Siento el desprendimiento de la libertad. Sé que en el camino me falta mucho, pero creo que he escogido los mejores rumbos.
Ahora el regreso está lleno de propósitos como todos (como todos los comienzos de año). Los míos tienen que ver con la alegría. Un pacto incondicional con ella. Un respeto por ella. Una alabanza todos los días todos los minutos. Llego llena de ganas de hacer y aprender. Presiento, y lo comparto con ustedes que vienen tiempos hermosos, díficiles posiblemente, pero hermosos. Hay las posibilidades, hay el entendimiento.
Me traigo poesía de calle, olores de hogar, colores de mundo. Voy por lo más bello, por lo sublime, por la luz.

2 comentarios:

Fer dijo...

Sabes Liliana, hay mucha gente que nunca hace un alto en el camino de su vida para hacer ajustes, se pasan la vida buscando la meta sin entender que la meta es la muerte.
me alegra que tu no seas de ese tipo de gente, te has detenido para ver el paisaje de tu vida y elegir nuevos caminos que te lleven por senderos que aunque desconocidos te parecen mejores, eso es una de las cosas que me gustan de tí, sabete que tienes en mi a un amigo que reconoce ese tu esfuerzo y que te da animos para seguir adelante en esa manera de llevar tu vida.
En verdad eres una brisa fresca.
Tu amigo Fernando

Julieth dijo...

Fer, a veces brisa fresca, a veces turbulencia, pero siempre contenta de ser, y de saberte mi amigo.